
La idea de “acción
social” fue diseñada por Max Weber para sostener que “Por acción debe
entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya
en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción
enlacen a ella un sentido subjetivo” (1996: 5), por su parte, la noción de
“acción significativa del individuo” constituye un componente básico de la
acción. Ambas ideas conforman una teoría compleja y necesaria para la
Sociología Comprensiva, en el sentido que aluden a un aspecto que nos parece
fundamental en toda acción: nos referimos al Sujeto (Weber) o al actor
(Schütz). Sin embargo, un actor siempre lo es en relación a otro actor, en
virtud de lo cual emerge una idea que trasciende una visión individual del Sujeto.
El actor es en relación con-el-otro; si se prefiere, la
subjetividad del actor es en atención a la relación subjetiva con otro actor.
Claramente, esto se refiere a las relaciones intersubjetivas en la “vida
cotidiana”, es decir, de aquí podemos inferir la idea que una acción siempre se
encuentra permeada por una relación social.
La fenomenología fundamenta a las ciencias
sociales, y considera que sus resultados son compatibles, pero no
identificables con los de la fenomenología. En este sentido, habría una ciencia
eidética correlativa de cada ciencia empírica, siendo la primera fundante de la
segunda. Esta es la postura que –hemos visto– defiende Merleau-Ponty, invocando
a Husserl. Otra variante de esta misma posición es la sustentada por Thomas
Luckmann cuando señala que Schutz ha llevado a cabo “una fundamentación
metodológica de los programas científicos de Max Weber y George Herbert Mead,
operando una descripción fenomenológica de las estructuras universales del
mundo de la vida, que constituye una matriz proto-sociológica, pero de ningún
modo una sociología”. La segunda posición es aquella defendida por Schutz,
según la cual –como ya señalamos– se admite la existencia de una auténtica
ciencia social fenomenológica, pero a condición de redefinir qué es la
fenomenología, reconduciéndola desde su concepción trascendentalista hacia
otra, anclada en el mundo de la vida y entendida como descripción de la actitud
natural.
La obra principal de Max Weber aparecida
en 1922 con el título de "Wirtschaft und Gesselschaft" A partir de
1925 se auto-impone la tarea de fundamentar epistemológicamente los conceptos
enunciados por Weber en su teoría de la sociedad y empleados en su metodología comprensiva
que -a su juicio- son válidos, pero están insuficientemente justificados.
La sociología
comprensiva representa, tal y como Max Weber (1864-1920) la concibió y definió,
un capítulo de la historia del pensamiento sociológico y de la sociología sin
más. Un capítulo, sin duda, central, pues a su vez es el punto de partida de
una variedad de corrientes sociológicas y metodológicas fundadas en el recurso
teórico de la comprensión como interpretación del sentido. De la sociología
fenomenológica de Alfred Schütz a la etnometodología y el interaccionismo
simbólico, la comprensión es tanto un medio como un fin del pensamiento y la
investigación sociológicos. A través de cada una de estas corrientes
sociológicas actuales, la comprensión se transforma también en un instrumento
metodológico de investigación y abre, por lo tanto, toda una forma distinta de
tratar y de explicar los "hechos sociales". Así se inaugura también
todo un capítulo crucial en la historia de las técnicas cualitativas de
investigación social.


La idea de “acción social” fue diseñada por Max Weber para sostener que “Por acción debe entenderse una conducta humana (bien consista en un hacer externo o interno, ya en un omitir o permitir) siempre que el sujeto o los sujetos de la acción enlacen a ella un sentido subjetivo” (1996: 5), por su parte, la noción de “acción significativa del individuo” constituye un componente básico de la acción. Ambas ideas conforman una teoría compleja y necesaria para la Sociología Comprensiva, en el sentido que aluden a un aspecto que nos parece fundamental en toda acción: nos referimos al Sujeto (Weber) o al actor (Schütz). Sin embargo, un actor siempre lo es en relación a otro actor, en virtud de lo cual emerge una idea que trasciende una visión individual del Sujeto. El actor es en relación con-el-otro; si se prefiere, la subjetividad del actor es en atención a la relación subjetiva con otro actor. Claramente, esto se refiere a las relaciones intersubjetivas en la “vida cotidiana”, es decir, de aquí podemos inferir la idea que una acción siempre se encuentra permeada por una relación social.
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